Cada cambio de estación suele ser la temporada alta de alergias. Recientemente, muchos amigos pueden descubrir que, tras usar lentes de contacto, sus ojos se ponen rojos como los de un conejito y de repente les pica de vez en cuando. En este caso, deberías prestar atención, porque puede ser un síntoma de alergia ocular.
¿Por qué las lentillas provocan alergias? La relación entre los ojos y las lentes de contacto es delicada. Aunque pueden coexistir armoniosamente cuando se ajustan correctamente, una prescripción incorrecta suele provocar diversos problemas. Las propias lentes de contacto presentan riesgos: la baja permeabilidad de los materiales provoca hipoxia corneal, lo que desencadena una secreción excesiva de subproductos metabólicos. Estas proteínas y aceites tienden a adherirse a las lentes, lo que puede causar reacciones alérgicas al contacto. Más allá de los factores de lente, las soluciones para el cuidado de lentes también son alérgenos comunes. Algunas personas desarrollan hipersensibilidad a ciertos productos, experimentando enrojecimiento, hinchazón o aumento del flujo inmediatamente después del uso. Sin embargo, cambiar a otra solución suele resolver estos síntomas, lo que indica una reacción alérgica a ciertos componentes de la solución. Fundamentalmente, las reacciones alérgicas provienen principalmente de los mecanismos de rechazo inmunitario del cuerpo, que están estrechamente ligados a la constitución individual. Si no se desencadena con lentes de contacto o soluciones, la exposición a otros alérgenos podría ser la causa. Las alergias estacionales como el polen de primavera, los amentos de sauce de verano y el polvo otoñal representan reacciones tipo contacto, mientras que los factores dietéticos introducen aún más posibles desencadenantes. Los alimentos alérgicos más comunes incluyen frutos secos, cacahuetes, pescado, mariscos, huevos, productos lácteos, trigo y soja. Además, las afecciones oculares preexistentes como la queratitis o la conjuntivitis pueden agravar las reacciones alérgicas cuando se irrita.
Cuando ocurran reacciones alérgicas, deja de usar lentes de contacto inmediatamente para evitar irritaciones adicionales y prevenir infecciones bacterianas. Evita frotarte los ojos con las manos, mantén la zona limpia y seca, y utiliza medicamentos antialérgicos o colirios antiinflamatorios bajo la guía del médico para el tratamiento. Para las personas con constitución alérgica que necesitan lentes de contacto, la prevención es fundamental evitando alérgenos conocidos. Cambia de lentes con frecuencia, preferiblemente de corta duración, y asegura la sustitución oportuna de las soluciones de cuidado de lentes y de las cajas de almacenamiento. Mantén prácticas diarias de desinfección. Durante las temporadas altas de alergias o cuando la inmunidad física es baja, ¡es fundamental evitar usar lentillas por completo!