¿Puede llevar lentes de contacto causar desprendimiento de retina?


La retina es una capa muy fina de tejido nervioso en la parte posterior del ojo. Una vez que se desprende, puede provocar ceguera, que es una enfermedad ocular muy grave y es más común en personas con miopía alta, personas mayores y quienes han sufrido traumatismos oculares. Entonces, ¿el uso de lentillas causa desprendimiento de retina?
En términos generales, llevar lentillas no provoca desprendimiento de retina. Las lentes de contacto se colocan en la parte frontal del ojo, mientras que la retina, situada en la parte trasera, es responsable de la percepción de la luz y la formación de la imagen. El desprendimiento de retina solo ocurre cuando hay una lesión en la retina, que está lejos de la parte frontal del ojo. Por lo tanto, ambos no están estrechamente relacionados. En condiciones normales, el interior del ojo está cerrado y aislado del exterior, por lo que las lentes de contacto no entran por la parte trasera del ojo. Por tanto, ni las lentes ni el proceso de colocarlas o quitárselas pueden afectar a la retina.
Sin embargo, aunque no cause desprendimiento de retina, el uso inadecuado de lentes de contacto puede aumentar el riesgo de problemas oculares. Por ejemplo, el uso prolongado de lentillas de baja calidad o el descuido de la higiene ocular pueden provocar problemas como presión ocular anormal, infecciones oculares, conjuntivitis y sequedad ocular. También puede causar molestias como hipoxia corneal y una fuerte sensación de objetos extraños. Algunos usuarios pueden experimentar alergias oculares debido al material de las lentillas o a los productos de cuidado, lo que puede provocar enrojecimiento y parches. Por lo tanto, si planeas llevar lentes de contacto durante un periodo prolongado, es fundamental mantener una buena higiene y limpieza, y seguir estrictamente los procedimientos de desinfección adecuados.
Cuando las personas usan lentes de contacto, deben prestar atención a la higiene ambiental alrededor de los ojos y prevenir la inflamación e infección de la superficie ocular. El uso científico puede hacer que la mayoría de los riesgos sean controlables. Para la prevención de enfermedades retinianas, depende principalmente del cribado del ojo ocular y de una mayor monitorización.