A medida que las olas de frío golpean una tras otra, las temperaturas siguen bajando. Mucha gente se pregunta si aún pueden llevar lentes de contacto con un clima tan helado. Hoy compartiremos algunos consejos esenciales para llevar lentes de contacto durante el invierno. En términos generales, el uso de lentillas no se ve significativamente afectado por los cambios estacionales, lo que las hace adecuadas para el uso invernal. El frío no compromete la seguridad de las lentes de contacto, ya que su rango de resistencia al calor y al frío es más amplio que el de los ojos humanos. Esto significa que los materiales usados en las lentes de contacto permanecen estables dentro del rango de temperatura que nuestros ojos pueden tolerar cómodamente.
Sin embargo, en clima frío, garantizar un uso seguro y cómodo requiere abordar dos desafíos clave: la retención y protección de la humedad. Las bajas temperaturas no solo resequen el aire, sino que también aceleran la pérdida de humedad en los ojos. Ten cuidado con la deshidratación y endurecimiento de las lentes, así como con molestias en los ojos secos. Cuando sea necesario, lleva lágrimas artificiales o colirios para aplicar en pequeñas cantidades cuando haya sequedad. Cuando se está al aire libre con viento o nieve, es esencial llevar gafas protectoras. Esto es especialmente importante durante caminatas prolongadas o en bicicleta para proteger tus ojos del aire frío y evitar que el polvo o la nieve se adhieran a las lentes. Si permaneces mucho tiempo fuera en temperaturas extremadamente bajas, el riesgo de molestias oculares puede aumentar. En estos casos, generalmente se recomienda cambiar de las lentillas a las gafas graduadas.
Al entrar en una habitación desde fuera, el cambio de temperatura puede causar una nebulización temporal o una ligera condensación en las lentes de contacto. Simplemente cierra los ojos brevemente un momento, o da suaves palmadas en la superficie exterior con un pañuelo limpio para absorber la humedad. Evita frotarte los ojos, ya que esto podría desplazar las lentes e introducir bacterias en tus ojos. En resumen, durante los fríos meses de invierno, se requiere un cuidado especial para las lentillas. ¡Asegúrate de mantenerlos hidratados y protegidos!