Aunque la comodidad de llevar lentes de contacto es evidente, esta pequeña lente que se adhiere a tu ojo requiere el cuidado adecuado. Si te saltas los pasos esenciales de higiene, las bacterias invadirán pronto, provocando todo tipo de molestias. Para mantener tus lentes cómodas y saludables, recuerda estas rutinas de cuidado cruciales. Antes de ponerte o quitarte las gafas, lávate siempre bien las manos con gel hidroalcohólico neutro y agua corriente. Asegúrate de limpiar entre los dedos y debajo de las uñas. Después de lavar, seca cualquier humedad restante usando una toalla o papel sin pelusa. Si gotas de agua o pelusas se te caen en las manos, pueden adherirse a las lentes y causar irritación ocular.
Aunque las soluciones desinfectantes son esenciales para la esterilización, no son una solución universal. El agua del grifo contiene protozoos amebánicos que pueden causar queratitis, y soluciones como la solución salina pueden deformar los cristalinos debido a las variables presiones osmóticas. Como estos productos carecen de propiedades esterilizantes, son indispensables durante las rutinas de limpieza y cuidado. Sin embargo, no deben usarse para lubricar los ojos ni aliviar la sequedad, ni aplicarse directamente en los ojos. Tras abrirse, su efectividad disminuye gradualmente–Por lo tanto, evita contaminar la apertura de la botella, cambia la solución con rapidez y nunca la guardes.
Más allá de las propias lentes, las fundas de gafas son las más propensas a acumular suciedad y suciedad. Si no desinfectas tu estuche regularmente, ni siquiera las lentes más limpias te servirán. Cuando cuides tus lentes a diario, vacía siempre la solución vieja de la funda, enjuágala bien con una solución fresca y luego ponla secar antes de reutilizarla. Como estas fundas de plástico envejecen con el tiempo, las bacterias pueden esconderse fácilmente en las grietas. Por eso es esencial cambiar tu caso cada tres meses. Las lentillas y los ojos son delicados. Dedicar un minuto más y un esfuerzo más al cuidado cada día puede hacer que tus ojos sufran menos. ¡Debes recordar que la higiene siempre es lo más importante cuando llevas lentillas!