Cómo llevar lentes de contacto de forma segura durante el ejercicio

Los entusiastas del fitness quizá se hayan encontrado con este problema: las gafas graduadas se sienten como una carga durante los entrenamientos. Se deslizan al correr, se deslizan fácilmente al saltar y obstruyen tu campo de visión mientras practicas deportes. Por este motivo, cada vez más personas optan por lentes de contacto, con la esperanza de hacer ejercicio sin preocupaciones ni riesgos de ojos ocultos.
De hecho, llevar las lentillas correctamente puede aportar mayor comodidad y flexibilidad durante el ejercicio. Ya sea que estés corriendo, saltando a la cuerda, jugando a juegos de pelota o entrenando en el gimnasio, las lentillas te liberan de las limitaciones de las monturas de las gafas. Ofrecen visión desobstruida y movimiento sin restricciones, sin necesidad de preocuparse de que las gafas se deslizen al bajar o girar la cabeza.
                                                                                   
Por muy cómodos que sean, hay precauciones cruciales que debes seguir para proteger tus ojos. Para deportes de alta intensidad o muy confrontativos, las lentes de contacto conllevan el riesgo de resbalar o desplazarse, lo que puede arañar el globo ocular. Por lo tanto, no se recomienda un uso prolongado. Es recomendable quitarse las lentes antes de estos ejercicios para evitar lesiones oculares.
Además, sudorar mucho durante el ejercicio junto con el frotar puede permitir que el sudor mezclado con bacterias entre en los ojos, causando molestias o incluso infecciones. Puedes secarte el sudor a tiempo o llevar una cinta absorbente para evitar que el sudor gotee en tus ojos.
Cuando entrenes al aire libre, siempre revisa las condiciones meteorológicas. El viento, el polvo y el mal tiempo afectan no solo al sistema respiratorio, sino también a la seguridad ocular con las lentes de contacto. En estos casos, es mejor usar gafas de protección o cambiar a gafas graduadas, que pueden bloquear el viento y evitar la evaporación excesiva de las lágrimas oculares.
                                                                                 
Las lentillas son una excelente opción para hacer ejercicio suave a diario. Prioriza lentes finas, con alta permeabilidad al oxígeno, que ajusten perfectamente, se mantengan en su sitio fácilmente y ofrezcan mayor comodidad. También es esencial controlar el tiempo de uso. Tus ojos tienden a congestionarse y secarse durante el ejercicio, por lo que el uso de lentes no debe exceder las 4 horas por sesión. Quita siempre las lentes rápidamente después de hacer ejercicio para que tus ojos descansen y se recuperen completamente.