¿Deberías usar un aplicador para ponerte y quitar las lentes de contacto?

 

Abre la funda de tu lentilla y siempre encontrarás una pinza de silicona y un aplicador dentro. Las pinzas se usan mucho para recoger lentes, pero las opiniones sobre el aplicador están divididas. Algunas personas lo ven como una herramienta indispensable, mientras que otros lo consideran menos flexible que las manos desnudas, picándose los ojos cada vez que lo usan. Entonces, ¿deberías usar este pequeño aplicador y qué precauciones deberías tener en cuenta?

Los aplicadores fueron diseñados originalmente para lentes de contacto rígidas. Las lentes rígidas mantienen bien su forma, lo que las hace fáciles e higiénicas de manipular con un aplicador. Sin embargo, la mayoría de las lentillas diarias que usamos hoy en día son blandas. Son flexibles y se doblan fácilmente al contacto, por eso mucha gente tiene dificultades con los aplicadores.

La higiene y la competencia son los dos factores clave al insertar y quitar lentes. Usar un aplicador mantiene los dedos alejados del cristalino y la superficie de los ojos, ofreciendo una mayor seguridad. Esto es especialmente útil para personas con uñas largas, que pueden rascarse accidentalmente la córnea, o para quienes sudan nerviosamente las manos, lo que puede provocar intentos fallidos repetidos. La herramienta sujeta la lente de forma estable, reduciendo el riesgo de accidentes y daños en la lente. Dicho esto, si puedes insertar y quitar lentes con destreza con las manos desnudas manteniendo una buena limpieza, no tienes que obligarte a aprender a usar la herramienta, lo que solo puede traer más problemas.

La mayoría de la gente presta mucha atención al lavarse las manos, pero la higiene del aplicador suele pasar por alto. Enjuaga y desinfecta el aplicador con solución para lentillas todos los días y cámbialo regularmente. Deséchalo inmediatamente si la punta de silicona se desgasta o agrieta. Las lentillas blandas son delicadas; Nunca aplique una fuerza excesiva al usar el aplicador. Si la succión es débil, ajusta el ángulo para evitar irritar la córnea o romper el cristalino. En definitiva, la técnica adecuada y los hábitos limpios importan mucho más que la propia herramienta. Tanto si usas los dedos como un aplicador, siempre prioriza la seguridad y la higiene.