¿Qué es esa sensación de ardor en los ojos al llevar lentes de contacto?


Cada vez que llevas lentillas, sientes como si te hubieran tocado los ojos con un chile. Es caliente, arde y duele. Si alguna vez has tenido esta experiencia, no creas que es normal que quienes la usan por primera vez la pasen. Estas reacciones son señales de que te están haciendo daño en los ojos, y están llegando al punto en que no puedes ignorarlas.

Aunque las lentillas son finas, presentan pequeños defectos de diseño que pueden causar incomodidad. Las sensaciones de ardor o dolor suelen deberse a problemas con las propias lentes. Si la limpieza no es lo suficientemente exhaustiva o si se usan lentes caducadas, los depósitos de proteínas pueden formar pequeñas partículas en la superficie. Estas partículas pueden irritar los delicados globos oculares al usarlas, provocando un dolor perceptible.

 

Aunque la mayoría de las personas priorizan la salud ocular y siguen estrictas directrices al elegir lentes de contacto, a menudo pasan por alto la importancia crítica de las soluciones adecuadas para el cuidado de las lentes. Usar soluciones caducadas o aplicar productos alternativos aleatorios puede provocar un crecimiento bacteriano excesivo en las lentes. Esta acumulación bacteriana puede causar inflamación ocular y la aparición repentina de sensaciones de ardor al llevarlo puesto.

Además, el entorno objetivo también puede ser el culpable. Pasar largas horas en habitaciones climatizadas, combinado con la estabilidad inestable de la película lagrimal causada por las lentes de contacto, puede provocar una rápida evaporación de las lágrimas. Esto deja las lentes sin lubricación, haciendo que se adhieran firmemente al globo ocular. Por otro lado, los ojos pueden absorber lágrimas excesivas para reponer la humedad, lo que provoca una sensación arenosa al parpadear que parece que papel de lija entra en el ojo.

 

Siempre que experimentes una sensación de ardor en los ojos, nunca la sufras. Quita inmediatamente las lentillas y sumergidlas en una solución para el cuidado de las lentes. Enjuaga los ojos con agua corriente y utiliza lágrimas artificiales si es necesario. Si los síntomas disminuyen tras unos minutos de reposo, puedes inspeccionar las lentes y volver a limpiarlas antes de volver a usarlas. Sin embargo, si persisten el enrojecimiento y el dolor, busca atención oftálmica inmediata. Nunca retrases el tratamiento para evitar complicaciones.