¿Qué debería hacer si mis ojos secretan mucho después de llevar lentes de contacto?


Por la mañana, si te pican los ojos, frotarlos producirá muchas secreciones. Puede que tus ojos no estén limpios o que estés en llamas. Pero si usas lentillas, siempre habrá mucha costra en los ojos, lo cual puede no ser poca cosa.
En circunstancias normales, los ojos humanos producen secreciones de forma natural. Los ojos secretan continuamente una fina capa de moco que cumple una doble función protectora: actuar tanto como lubricante como limpiador natural. Esta película protectora garantiza movimientos oculares suaves mientras atrapa partículas extrañas como polvo y bacterias, que finalmente se eliminan al parpadear. Aunque esta película lagrimal parece mínima y transparente, puede comprometerse al llevar lentes de contacto, lo que podría alterar el delicado equilibrio de este mecanismo de protección.
¿Entonces cómo causa el uso de lentillas de contacto una secreción anormal de lágrimas? Llevar lentillas es como ponerse una mascarilla sobre los ojos, bloqueando los procesos metabólicos naturales de la córnea y la respiración. Las lentes cubren la córnea, obstruyendo los conductos lagrimales. Esto impide que la mucosidad correctamente descargada se escape, provocando que se acumule en la superficie del cristalino y forme depósitos persistentes. Mientras tanto, las lentes aceleran la evaporación de las lágrimas, lo que provoca que los ojos produzcan en exceso mucosidad como respuesta compensatoria. Cuando el moco se acumula en exceso, crea una película pegajosa que dificulta la visión.
Si la lente de contacto no se limpia a fondo o no se desinfecta, la lente se contaminará con bacterias y sedimentos. Luego, tras usar el cristalino, los ojos secretan una gran cantidad de secreciones que contienen glóbulos blancos para defenderse de la invasión de bacterias, lo que resulta en una gran costra ocular amarilla, a veces acompañada de enrojecimiento, hinchazón, picor, etc.
Por lo tanto, el flujo ocular excesivo tras el uso de lentillas debe considerarse una señal de alerta, y todos deben estar alerta. El flujo amarillento-verdoso, en particular, puede indicar conjuntivitis o queratitis, ¡requiriendo un examen oftalmológico inmediato en un hospital!